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Blog | 6 min read
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ProducePay
abril 24, 2023
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abril 24, 2023

Técnicas para optimizar el uso del agua en la agricultura.

El agua dulce es el recurso natural más valioso del mundo y también uno de los más amenazados debido a su mala gestión y al cambio climático. Se estima que la agricultura utiliza alrededor del 70% del suministro mundial de agua dulce, lo que significa que una escasez persistente podría poner en peligro la producción mundial de alimentos. 

Adoptar mejores prácticas para la gestión del agua beneficia no sólo al medio ambiente, sino que, al implementarlas en la producción de alimentos, permiten a los agronegocios reducir costos de producción y lograr un proceso más sustentable.

Factores que se deben considerar

Para poder gestionar el agua de una manera óptima primero debe considerarse el monitoreo planta-ambiente de nuestro lugar de producción, lo cual abarca factores como:

  • Disponibilidad hídrica: es esencial tomar en cuenta cuál es la disponibilidad, actual y a futuro, del agua para el crecimiento de nuestros cultivos, ya sea que provenga de la lluvia, de presas, cuerpos de agua o del subsuelo. La disponibilidad de agua puede mejorarse a través de técnicas de captación y almacenamiento.
  • Temperatura: la temperatura y la radiación solar afectan directamente en la tasa de desarrollo de las plantas a lo largo de todos sus procesos fisiológicos, de tal forma que temperaturas demasiado altas pueden provocar estrés hídrico en las plantas, ocasionando una mayor transpiración y, por lo tanto, la necesidad de una mayor cantidad de agua.
  • Humedad y balance hídrico: la humedad tanto del aire como del suelo son aprovechables por las plantas, por ello se debe prestar especial atención a la cantidad de agua, ya que tanto un déficit como un exceso hídrico afectan en su desarrollo y crecimiento.

Al evaluar cada uno de estos factores podremos determinar la cantidad de agua que requerimos y definir el sistema de producción y riego, así como las prácticas de gestión del agua más adecuadas.

Técnicas para eficientizar la gestión del agua

De acuerdo con el tipo de producción que se maneje, pueden aplicarse distintas técnicas para eficientizar el uso del agua disponible, ya sea de manera individual o en conjunto, sin embargo, dividiremos estas técnicas en 1) aquellas relacionadas con el proceso y planeación de la producción y 2) las que implican recolección y aprovechamiento del agua.

1. De proceso y planeación de la producción

  • Uso de sistemas de riego por goteo: esta técnica se basa en la aplicación del agua directamente a la planta a través de tubos con pequeños orificios por los cuáles gotea el agua de manera controlada, lo cual permite un menor consumo de agua, además de reducir las pérdidas por evaporación y por filtración. La aplicación de riego por goteo puede suponer un ahorro de agua de hasta 40% en comparación con los métodos de riego tradicionales.
  • Adopción de producción en hidroponía: este tipo de producción consiste en el crecimiento de las plantas en una solución acuosa en lugar del suelo, lo cual permite controlar la cantidad de agua y nutrientes que se aplican, reduciendo así el consumo total de agua y aumentando la eficiencia en su uso.
  • Optar por producción bajo invernadero: un sistema de producción bajo invernadero permite incrementar la eficiencia en el uso del agua al crear un microclima que reduce la evapotranspiración debido a una menor radiación y una mayor humedad, así como facilitar la implementación de técnicas avanzadas de riego y aprovechamiento del agua. Por lo tanto, los requerimientos de agua en este tipo de producción suelen ser mucho menores que, por ejemplo, una producción a campo abierto.
  • Uso de cultivos resistentes a la sequía: seleccionar y utilizar cultivos que sean resistentes a sequías permite reducir la cantidad de agua necesaria para su crecimiento y producción. La elección de las variedades adecuadas para la región puede ser una buena forma de reducir la demanda de agua.

2. Recolección y aprovechamiento del agua

  • Captación y almacenamiento de agua: la recolección y almacenamiento del agua en tanques permite disponer de ella posteriormente, y resulta de gran ayuda en épocas de sequías. Con esto podemos reducir la dependencia de las fuentes de agua superficiales y subterráneas. Además de las lluvias, el agua también se puede captar de las filtraciones en el suelo tras el riego, aguas subterráneas y cuerpos de agua cercanos.
  • Recirculación del agua: implementar sistemas que permitan la recirculación del agua no solo reduce el desperdicio de esta, sino que también representa un menor consumo de fertilizantes, lo que supone una reducción en costos, en especial ahora que los costos se han elevado drásticamente. La recirculación del agua es fundamental en sistemas de producción como la hidroponía y la acuaponía.
  • Recolección del agua de drenaje: la recolección de agua de drenaje para la agricultura ya es una práctica que se utiliza en diversas regiones, sobre todo en aquellas que no cuentan con una fuente de agua más segura o limpia. Sin embargo, es importante tomar en cuenta que esta requiere de desinfección para evitar problemas de salud debido a cultivos contaminados.

Tecnología aplicada a la gestión del agua

La incorporación de la tecnología en la gestión del agua puede impulsar en gran medida los resultados, pues permite eficientizar las técnicas y prácticas que se utilicen. Ejemplos de esto son:

  • Herramientas digitales para la medición y previsión meteorológica, especialmente las precipitaciones, lo que permite una mejor planificación en la producción y la temporada. 
  • Plataformas y software para la gestión de riego, que planifican y automatizan los riegos para así tener un uso más eficiente del agua, evitando su desperdicio.
  • Uso de sensores dentro de un ambiente controlado para monitorear y ayudar al control de los factores que influyen en el requerimiento de agua de los cultivos, mencionados anteriormente.

Fuentes: FAO, Bayer, Scielo, Portal Frutícola